Hay una frase que escucho casi todas las semanas en consulta, siempre dicha medio en broma:
«Me levanto plana y a las nueve de la noche parezco de tres meses.»
Y siempre la acompaña la misma coletilla: pero bueno, esto le pasa a todo el mundo.
Le pasa a mucha gente, sí. Eso no lo convierte en normal. Lo normal es terminar de comer y no notar el abdomen.
¿Por qué me hincho después de comer?
La hinchazón casi nunca viene de una sola causa. En consulta suelo encontrar tres o cuatro cosas a la vez, y esta es la lista que reviso siempre:
Comes rápido y masticas poco. La digestión empieza en la boca. Si el alimento llega al estómago sin triturar, el trabajo se lo come el intestino, y ahí es donde se fabrica el gas.
Tienes la microbiota alterada. Cuando hay sobrecrecimiento bacteriano, alimentos perfectamente sanos fermentan donde no deben. Por eso hay gente que se hincha justo con la verdura y la legumbre, y acaba pensando que le sienta mal lo saludable.
Estás comiendo con prisa o con el estómago cerrado. La digestión necesita que el sistema nervioso esté en calma. Si comes contestando correos, tu cuerpo no está en modo digerir.
Hay un alimento concreto que te está sentando mal. No siempre es lo obvio. A veces es el trigo, otras el lácteo, y muchas veces es algo que tomas a diario sin sospechar de ello precisamente porque lo tomas a diario.
Estás en la segunda mitad del ciclo. Si eres mujer y la hinchazón aparece sobre todo los días previos a la regla, no estás imaginando nada: la progesterona enlentece el tránsito.
Tres cosas que puedes probar esta semana
No hace falta esperar a una consulta para empezar a observar.
Mastica hasta que el bocado pierda la textura. Suena tonto y es lo que más cambia las cosas.
Bebe poco durante la comida. Diluir los jugos gástricos no ayuda a nadie.
Apunta diez días qué comes y cómo estás dos horas después. No para hacer dieta: para tener datos. Cuando alguien llega a mi consulta con ese cuaderno, avanzamos el doble de rápido.
Cuándo esto deja de ser una molestia
Hay señales que no toca observar en casa. Si a la hinchazón la acompaña pérdida de peso sin buscarlo, sangre en las heces, dolor que te despierta por la noche, vómitos o fiebre, no lo gestiones con infusiones: pide cita con tu médico de cabecera o con tu digestólogo.
Para todo lo demás, sí se puede trabajar. En consulta suelo empezar por un estudio de disbiosis intestinal, porque me dice qué está pasando de verdad en tu intestino en lugar de obligarme a suponerlo.
Nadie debería acostumbrarse a encontrarse hinchado todos los días.
Preguntas frecuentes
¿La hinchazón después de comer siempre significa intolerancia?
No. La intolerancia es una de las causas posibles, pero la hinchazón también aparece por alteraciones de la microbiota, por comer con prisa, por estrés sostenido o por cambios hormonales del ciclo. Retirar alimentos sin saber por qué suele empobrecer la dieta sin resolver el problema.
¿Cuánto tiempo tarda en mejorar?
Depende de la causa. Los cambios en la forma de comer se notan en días. Reequilibrar una microbiota alterada lleva semanas o meses, y necesita un plan, no un probiótico comprado al azar.
¿Es normal hincharse antes de la regla?
Es habitual y tiene explicación hormonal. Habitual no es sinónimo de inevitable: si te condiciona la vida varios días al mes, merece estudiarse.
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